Poemas sobre los domingos
Genealogía de los domingos
PRIMERO fue
la palabra,
luego el tiempo,
después imagino que las malas intenciones
preñadas de mala leche,
de resentimientos y de voz en off
que se cuela en la cabeza vociferando.
Aquí me detendría como junco
para incluir la soledad,
para ser escrupuloso
desentrañando la cronología,
pero la soledad no puede incluirse,
no tendría sentido aunque está.
En este punto, los encuentros fortuitos,
con sus putos teléfonos en un papel.
Más tarde las fotos
-cajas y cajas de fotos-
Ah, y los días de humedad
De Juana Molina.
En este orden:
el dos mil veinte,
todos los años anteriores
y este año.
Comprar compulsivamente
libretas,
acuarelas,
guitarras
y no saber qué quieres decir
por no decir precisamente lo único en que piensas.
Y justo en la rama antes de esta trama
el viernes y el sábado; y el lunes.
Contacto Cero
Llamarlo por ejemplo rodilla
o pasajero o páramo
y cambiarle semana a semana
además del nombre el uso;
es decir, no llegar a él funestos;
ir justos, precisos como cirujano
y enfrentarlo concretamente.
No se puede ir por la vida
sabiendo que está ahí esperando
con la mano en la espalda,
ve tú a saber ocultando qué.
Al domingo entre todos,
podemos superarlo;
con anestesia si se quiere
o fingiendo todos que es un martes.
Vamos, digo yo,
que algo se podrá hacer.
Por mi parte, propongo que
quedemos con él el sábado a las 23:59
por ejemplo, en Rusia
o Estados Unidos, me da igual;
Y que nadie, ni uno solo,
aparezca por allí. Dejando eso sí,
no cuesta nada ser educado,
una nota que diga:
Ya no me quedan
ni fuerzas ni razones
para esta relación.
Y contacto cero.
Conjunción Adversativa
No obstante, el domingo
tiene ventanas dulces
donde asomarme y verte
levantando la mano como un puñal,
diciendo adiós mimosamente
y cargando tu maleta.
Sin embargo, será peor el lunes
donde aunque te extrañe,
no podré pararme a ver las cosas;
hablaré, tomaré café con alguien.
Será peor tragar los nudos
y hacer como si nada.
Al menos, el domingo fuera,
se inunda de lo que hay dentro
y puedo poner tu nombre a todo
e imaginar que vuelves y me perdonamos
Los “no te vayas” que no dije aquel día
retumban en la casa a media luz
por la tarde sobre todo.
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